El proyecto EXTREME, en el que participan profesionales del HUN, busca personas con sobrepeso para estudiar el ayuno intermitente

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El proyecto EXTREME, en el que participan profesionales del HUN, busca personas con sobrepeso para estudiar el ayuno intermitente

  • La investigación está financiada por el Gobierno de Navarra; el equipo lo integran también HUN - Navarrabiomed y la empresa Making Genetics

Un equipo multidisciplinar integrado por especialistas y personal investigador de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), Hospital Universitario de Navarra (HUN) y genetistas de la empresa Making Genetics, busca personas voluntarias de entre 30 y 65 años con sobrepeso u obesidad para el proyecto de investigación “EXTREME”, que tiene por objetivo examinar la eficacia y la factibilidad del ayuno intermitente sobre la salud cardiometabólica de las personas con estas características. Los y las profesionales implicados del HUN pertenecen al Servicio de Endocrinología y Nutrición bajo la coordinación de Ana Zugasti Murillo y Estrella Petrina Jáuregui. La participación del hospital en el proyecto se gestiona desde Navarrabiomed.

El proyecto está financiado por el Departamento de Desarrollo Económico y Empresarial del Gobierno foral y cuenta con la aprobación del Comité Ético de Investigación Clínica de Navarra.

El proyecto EXTREME ofrece un programa de alimentación de 12 semanas de duración diseñado por expertos y expertas en el área de la nutrición y la salud. Las personas voluntarias, previo chequeo médico para garantizar que no existe contraindicación médica para participar, contarán con atención y supervisión profesional semanal a lo largo de todo el estudio. Las evaluaciones médicas y nutricionales se realizan con tecnología de vanguardia. Para participar o solicitar más información puede llamarse al teléfono 644 06 88 34 o contactar por email en: extreme.tre21@gmail.com.
 

Restricción horaria de la ingesta de alimentos

Según explica la directora científica del estudio, la profesora de la UPNA Idoia Labayen Goñi, la “restricción horaria de la ingesta de alimentos” (TRE, por sus siglas en inglés) “implica la ingesta sin restricción de tipo o cantidad de alimento durante una franja horaria establecida para comer y ayunar el resto del día. Tiene como objetivo principal mantener un ciclo diario constante de ingesta y ayuno, lo que permite mantener unos ritmos circadianos estables y saludables”. 

“Los resultados de los primeros estudios sobre TRE en humanos son prometedores y sugieren que reduce el peso corporal y el apetito, a la vez que mejora la salud cardiovascular en adultos con prediabetes y en pacientes con síndrome metabólico”, explica Idoia Labayen. Sin embargo, “actualmente no hay suficiente evidencia científica que permita recomendar el TRE como tratamiento de la obesidad y se desconocen los mecanismos por los cuales podría mejorar la salud cardiovascular sin restricción energética impuesta”, indica.
 

Ritmos circadianos, ingesta de comida, TRE personalizado

Idoia Labayen explica que los patrones dietéticos que propone el ayuno intermitente se basan en el alineamiento de la alimentación con los ritmos biológicos que se suceden cada 24 horas y que resultan de la interacción entre los ritmos circadianos endógenos y los factores ambientales. “El sistema circadiano endógeno está formado por un reloj central localizado en el hipotálamo y por los relojes periféricos que aparecen en todos y cada uno de los órganos y tejidos que constituyen nuestro organismo. Las señales luminosas, los horarios de sueño y la alimentación, entre otros, afectan la sincronización de los ritmos circadianos”, aclara.

En este contexto, la dieta funciona como una señal temporal en muchos órganos relacionados con el metabolismo. Según explica la directora científica del estudio, los patrones de alimentación irregulares, así como la ingesta de alimentos durante un período de tiempo prolongado (por ejemplo, una ventana de ingesta de 14 horas, de 7 am a 10 pm) provocan alteraciones en los ritmos circadianos. Esto, a su vez, aumenta el riesgo de desarrollar obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. 

A ello se añade que “el conflicto entre el reloj biológico y el reloj social es un fenómeno bien conocido. Por ejemplo, algunas personas consideran un problema no cenar con su familia y/o amistades si están siguiendo un programa de TRE temprano, por ejemplo, de 8 a 14 horas. Además, España es uno de los países del mundo en los que más tarde se cena, en torno a las diez”, indica. De esta manera, “el proyecto EXTREME surge como respuesta a la necesidad de examinar la viabilidad y aceptabilidad de diferentes horarios de ingesta de alimentos TRE en nuestro contexto social, así como de analizar su eficacia”, concluye Idoia Labayen.

Imágenes
La profesora Idoia Labayen Goñi, directora científica del estudio, en la UPNA.
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